Estaba solo en mi cuarto en una noche de abril del año 1997, escuchando una canción que habíamos compuesto y grabado ese día, tenía mucha fuerza pero le faltaban las letras. Esa noche estaba decaido, pensativo, angustiado y preocupado, porque un vicio estaba destruyendo mi vida, cada vez era más fuerte y yo mas débil… me sentía vació y perdido… Estando arrepentido de todo esto y pensando en lo mal que habia vivido mi vida, pense en Jesucristo y miré una imagen de Él que tenía en mi cuarto, el cual decía:
“Yo soy el camino, la verdad y la vida”
(Juan 14: 5-11)
Y le supliqué al Señor con mucha fé, como nunca antes lo había hecho en mi vida y dije: |

Rostro del sudario de Turín |
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