Una experiencia directa con el latido universal
En Setiembre del año 2000 estaba echado en mi cama meditando escuchando una canción del grupo “Cusco” la canción era Island Turtles (Isla Tortugas) del disco 2002, lanzado en el año 1993.

Estaba escuchando la canción, era media noche cuando de repente escuché un aullido extraño de un gato que me hizo entrar automáticamente dentro de la cámara secreta de mi corazón, entré en otra dimensión, sentía como toda mi sangre fluía dentro de mi, y todas mis células de mi cuerpo latían individualmente.
El latido de mi corazón estaba amplificado sonaba como un potente dinamo y latía unido al ritmo del latido universal, estaba siendo testigo del microcosmos que yo era… escuchaba con mi oído interno el movimiento de mi sangre en mis arterias y de todo mi sistema circulatorio como ríos de vida al mismo tiempo. Duró casi un minuto la experiencia, me quede pensando en lo que me había sucedido.
Sentí que Dios expandio mi conciencia y mis sentidos... tuve una percepción mas amplia de lo que es la vida en mi interior, en esa dimensión desconocida, pude sentir la función de mi corazón que es el sol de nuestro organismo con el cual podemos apreciar la conexión que tiene el ser humano (microcosmos) con el universo (macrocosmos) sintiendo la vida y la energia que hay en el, sobretodo en el planeta tierra, fui consciente que somos una chispa divina de Dios, creados a su imagen y semejanza, somos almas en evolución, particulas de vida que formamos parte de la conciencia Divina de Dios que palpita en nuestros corazones, somos parte de un Plan Divino en la tierra y el universo.
Somos un "mismo látido" en Cristo Jesús
Pasaron unos años y comprendì que todos formamos parte de esa vida y amor que fluye en toda la creacion que es el "Cuerpo de Cristo", El Hijo de Dios es la Vida de toda Vida, en si eternamente que esta presente en cada uno de nosotros y nosotros en Êl. Cristo Jesus es la luz que ilumina nuestra conciencia y nos alimenta con su palabra que es el pan del cielo, que nos llena de luz, amor, verdad y paz enseñandonos el camino hacia el Padre que es uno con Jesus. En el Espiritu eterno de Dios nunca ha existido el Padre sin el Hijo, ni el Hijo sin el Padre siempre han sido eternamente uno.
Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer; tuve sed y ustedes me dieron de beber. Fui forastero y ustedes me recibieron en su casa. Anduve sin ropas y me vistieron. Estuve enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver.
Entonces los justos dirán: Señor ¿Cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero y te recibimos ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte? El Rey responderá: En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de estos mis hermanos, me lo hicieron a mí. (Mat 25:36-40), esto comprueba que Jesus esta en cada uno de nosotros.
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