Muerte y resurrección de Jesús
Jesús murió por amor a nosotros para salvarnos del mal y de la muerte, derramó su preciosa sangre en la cruz para el perdón de nuestros pecados. Eso fue un sacrificio de puro amor por todos nosotros. Siendo Él Hijo único que es uno con el Padre. Jesucristo es la luz del mundo que vivifica y purifica nuestros corazones para hacernos templos del Espiritu Santo, siendo uno con Cristo, seremos uno con el Padre y estaremos preparados para el renacimiento espiritual. Todo este proceso se da gracias al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, Él nos limpia de todo pecado con su palabra que es amor y sabiduría eterna. (Jn 1-29)
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