La naturaleza de Dios. La vida del alma en el más allá
Dios en su espíritu es eterno e infinito. Todo nace o se origina de Él y todo existe y se mantiene por Él, todo está contenido en Él, todo es la abundancia infinita e interna de sus pensamientos e ideas, desde las cosas más diminutas hasta las más grandiosas.
Él los proyecta en la luz clarísima de su conciencia y quiere que se hagan realidad, y entonces ya son lo que han de ser en el principio. Para este fin deposita el germen de su amor en sus ideas proyectadas afuera de su personalidad y las vivifica, para que puedan existir como seres independientes. Y por medio de su soplo continuo y progresivo las guía a la mayor independencia posible, a una independencia indestructible.
¡No penséis que después de la muerte corporal os encontraréis en el más allá en un reposo dulce y eternamente inactivo! Eso sería la muerte verdadera el alma. Cuanto más se espiritualiza el hombre en su interior, tanto más activo será; si esto ya es visible en este mundo material, tanto más en el otro donde no hay cuerpo que moleste al alma.»
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