La Verdad
El Señor: «Dios, el único y verdadero, es la verdad. Quien le encuentra, también encuentra la verdad, que le liberará enteramente. El hombre que halla a Dios y reconoce su voluntad fielmente revelada, viviendo y actuando según ella, este mismo hombre se ha hecho en sí la propia verdad. Cuando lo consigue ya es libre y avanza desde la muerte del mundo y de su materia a la vida de Dios. Veo que todavía te queda la siguiente pregunta: "Únicamente Dios es la verdad, y quien encuentra a Dios, encuentra la verdad que le puede liberar; pero ¿dónde está Dios? ¿Quién es? ¿Qué manifiesta su voluntad enteramente verdadera? y finalmente, ¿dónde hallaré a Dios, cómo le reconoceré y sabré que es Él ?" Escucha, Dios es un eterno espíritu purísimo. Este espíritu eterno es amor purísimo y por tal razón la eterna vida misma; el amor, empero, es un fuego y, en sí, una luz ardiente, y todo esto es la verdad.
En Dios, causa original de todo ser, están la conciencia más perfecta, la inteligencia suma, la sabiduría y poder supremos, y si no fuere así, nunca se habría creado algo, pues lo que en sí no es nada, nunca puede formar cosa alguna. En Dios existen también la inteligencia suprema y la conciencia más iluminada, que son enteramente activas y presentes. Si no fuese asì, ¿quién podría dar a los ángeles y a los hombres una vida dotada de inteligencia y conciencia propia? ¿Sería posible dar a alguien lo que uno mismo no posee? ¿Podría una fuerza muda y ruda dar una vida perfecta? En la esfera de su vida natural, aunque no este desarrollada espiritualmente, el propio hombre tiene una inteligencia de gran alcance con cuyo raciocinio y capacidad de juicio, que crecen como el árbol desde una semilla, pronto realiza obras considerables y bien ordenadas.
¿Quién, fuera de Dios, podría dar, mantener y perfeccionar al hombre, cuyo cuerpo ya es un organismo ingeniosos Y una máquina sabiamente organizada, dotándole de una inteligencia, de una conciencia de sí mismo, de inteligencia y juicio, de amor y de un albedrío enteramente libre y su correspondiente fuerza para actuar?
Amigo, si reflexionas adecuadamente sobre lo que te he expuesto, encontrarás con facilidad el camino natural por el que el hombre puede encontrar a Dios y con Él la verdad eterna, con sólo quererlo seriamente.
Así lo encontrará y cuando lo halle, Él le revelará su voluntad. Si el hombre obra según la voluntad revelada, su alma se hará más clara y luminosa, se unirá más y más con el espíritu divino hallado y reconocido por ella mediante el amor a Dios.
En este estado el mismo hombre se ha transformado en verdad, porque ha hallado la verdad en sí mismo. Ahora sabes lo que es la verdad, cómo se la busca, y cómo y dónde se la encuentra siempre sin duda alguna. Por la verdad, una vez hallada, te volverás libre y puro y todo lo que te rodea se hará verdad, pureza y libertad; pues para el hombre veraz todo es verdadero, para el hombre puro todo es puro y para el hombre libre todo es libre.
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