La actuación humana depende de la gracia divina
El Señor a los discípulos: «Si decís: "Hicimos esto o aquello bueno" mentís, primero a vosotros mismos, segundo a Dios y al
prójimo, pues ninguno puede hacer nada bueno porque su vida física le fue dada por Dios y también la doctrina según la que tiene que vivir y actuar.
Si un hombre no lo reconoce ni lo comprende, entonces carece de todo valor intrínseco, y ¡ni hablar de independencia!, porque aún no distingue entre sus propias disposiciones y acciones y las que Dios realiza a través de él, y toma las dos cosas por lo mismo. Sólo cuando el hombre percibe que sus propias disposiciones y acciones son vanas y que únicamente es válida la actuación divina en él y a través de él, sólo entonces entra en el ámbito de la autonomía.
Cuando lo comprende, el hombre se esfuerza más y más por adaptar su actuación individual a la bien conocida divina, para
unificarse paulatinamente por completo con la fuerza vital de Dios.
Solamente por esta unificación el hombre llega a la verdadera
independencia, reconociendo claramente que la actuación divina, anteriormente ajena, ha llegado a ser la suya propia por la humildad ante Dios y el amor justo hacia él. Ésta es la razón verdadera por la que antes os he dicho: aunque lo hayáis hecho todo, pese a ello confesad: "Señor, sólo Tú lo has hecho todo; y nosotros éramos siervos perezosos e inútiles por nuestro egoísmo."
Si justamente lo reconocéis así en vosotros mismos, la fuerza divina os ayudará en vuestro perfeccionamiento de vida. Si no lo reconocéis y os eleváis en el altar de la honra por vuestra propia fuerza, Dios no os ayudará y deberéis dejar a vuestro propio criterio el perfeccionamiento de vuestra vida, altamente penoso, y pronto veréis hasta donde llegaréis con vuestra propia fuerza.
Al hombre le fue dada una memoria terrenal a causa de la educación del alma, que recuerda con fuerte voluntad una multitud innumerable de palabras, verdades y hechos; solo cuando el hombre es indiferente a tales cosas y hechos no alcanza a grabarlos en la memoria.
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