La nueva estrella y la nueva Jerusalén.
Condiciones para la vida eterna.
Después de haber apaciguado una enorme tormenta, las nubes desaparecieron y las estrellas irradiaban nuevamente en toda su belleza y majestad. Exactamente encima del grupo se vio una gran estrella, desconocida de todos.
Y Lázaro me preguntó: «Señor, ¿es ésta una nueva estrella,
hasta ahora nunca vista?, ¿qué estrella es y cuál es su significado?» Contesté Yo: «Silencio, pues pronto todos vosotros la conoceréis más de cerca.»
En seguida abrí por algunos momentos la visión interior a
todos os presentes la estrella se presentó como un mundo lleno de luz. En su centro se hallaba la Nueva Jerusalén que tenía doce portales y las murallas estaban construidas por tantas especies de piedras preciosas cuantos portales la ciudad tenía. Por todos los portales entraban y salían ángeles, y también volvieron a mostrarse Moisés, Elías y otros profetas. Pasado un rato, los repuse al estado normal y volvieron a ver la estrella luminosa que, disminuyendo poco a poco, se perdió en el espacio.
Terminada la escena, casi todos se preguntaron que podría significar.
Yo dije: «Habéis visto mi nueva doctrina, la cual os doy de los cielos porque la antigua Jerusalén terrenal ya no vale nada. Los doce portales significan las doce tribus verdaderas de Israel, las doce especies de piedras preciosas de la muralla simbolizan los diez mandamientos de Moisés, mas las dos filas superiores de rubíes y de diamantes representan mis dos leyes de amor a Dios y al prójimo. Los ángeles que salían y entraban por los portales significan las innumerables verdades que serán reveladas a los hombres para el fiel cumplimiento de mi doctrina. Los que salían de la ciudad representan la gran sabiduría de esta doctrina mía y los que entraban en ella muestran cómo los hombres deben hacer entrar en sus corazones esta doctrina mía como amor puro y actuar según ella. De esta manera llegarán al verdadero renacimiento en el espíritu y así serán guiados en toda verdad y sabiduría.
Éste es el significado de la aparición, la cual es el verdadero sol de gracia para todos aquellos que oyen mi palabra y actúan conforme a ella. Todos los que creen en mí, y los que creerán todavía, estarán eternamente conmigo y habitarán conmigo en este sol de gracia y conmigo cuidarán y organizarán todo lo que está creado en el espacio eterno.
Cada alma continuará viviendo en el más allá dentro de su amor y de su fe, y por lo tanto de acuerdo con su libre albedrío.
Siendo su amor puro y bueno, su vida en el más allá será pura, buena y feliz; pero si su amor es impuro, malo, no causando felicidad ni alegría al prójimo, también su vida en el más allá será mala, impura y desgraciada.
Quitar el amor de un alma y darlo a otra, sería lo mismo que
destruirla y crear en su lugar otra enteramente nueva. Sin embargo, ello sería contra el orden de Dios; pues lo que Dios ha creado no puede extinguirse, sino sólo ser transformado a un estado más noble y sublime. Por lo tanto, en el más allá también se cuida de tales almas perdidas; pero os digo: aquí en la tierra, una hora vale más que allí mil. años.
Para más información de las obras de Jacob Lorber, visite su página web:
|