Para que lo sepáis: el espíritu malo nunca descansa, ni de día, ni de noche; anda vagando como un león hambriento y con su hambre enorme asalta a todo lo que de alguna manera pueda vencer.
Si Satanás fuera visible, muchos hombres valientes se atreverían a luchar contra él, aunque sucumbirían muchos más en la lucha que ahora que no es visible; porque él puede realzar su forma hasta alcanzar la belleza de un ángel de luz, y también es capaz de adoptar la envoltura de un dragón ignívoro. ¿Pero quién se atrevería a atacarle bajo tales formas?
Siempre sería vencedor de millones de hombres, bien por su belleza o por su atrocidad horripilante. Sin embargo, como no puede mostrarse a persona alguna y como cada hombre puede reconocer con facilidad sus malas sugerencias, las cuales provocan que el alma siempre se haga inclemente, impúdica, deshonesta, impura, adúltera, dominante, perjura, avara, cruel, despiadada, indiferente contra lo verdadero y lo divino, insensible a todos los pobres y a los que sufren, y ávida de toda lujuria en este mundo, el hombre siempre es capaz de hacer frente a tales esfuerzos y afanes de Satanás, porque éste solo puede influir sobre los sentidos del alma, pero nunca sobre la voluntad del alma.
Ahora también os he explicado características que, si sobrecogen vuestras almas, os permitirán reconocer fácilmente qué espíritu se encuentra en vuestra proximidad y qué intenciones tiene respecto a vosotros.
Si sentís tales indicios en vosotros, pensad entonces en esta doctrina y en estas palabras mías. Animad vuestras almas y haced exactamente lo contrario de lo que se os antoja y os haréis dueños del espíritu malo. Y si le vencéis como acabo de deciros, no os molestará más y no tendréis que sostener ninguna otra lucha contra él. Sin embargo, aunque solo os dejáis influenciar para ejecutar alguno de los vicios antes mencionado, o si, cedéis despreocupadamente en algo malo, no os libraréis con facilidad de él hasta el fin de vuestra vida terrestre.
Tomad en consideración todo lo que os he dicho, pues cuando el malo consigue de un alma que le dé su voluntad, con lo cual naturalmente se origina un pecado, lo que al malo no le cuesta gran trabajo, entonces ha de sostenerse un combate muy duro para reparar enteramente el daño ocasionado en el alma.
No obstante a quien tiene una voluntad firme, toma en serio mis palabras, hace por su parte todo cuanto puede hacer y en
espíritu me transmite su debilidad, le será fácil vencer enteramente a Satanás, aunque, bien entendido, solo bajo la invocación sumamente fiel y viva de mi nombre.
Ahora sabéis todo lo que os es necesario saber; vosotros conocéis al único y verdadero Dios vivo y también conocéis ahora su voluntad.
Yo os digo: El Padre en el Cielo os ha provisto bien de todo lo que necesitáis; ahora depende de vosotros cuán concienzudamente y con qué esmero queráis usarlo para fundar con esto vuestra verdadera y eterna felicidad de la vida.
De vuestras propias actividades provienen todos los resultados, Y vuestras palabras y hechos serán vuestros jueces.
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