El Señor explicó a Jarah cómo el mundo induce a hacer caer en la tentación a los hombres: «¡Escucha, mi queridísima Jarah! Yo veo en tu corazón, lo mucho que me amas y también conozco tu fidelidad; pero aún eres mas una niña que una muchacha adolescente.
Hasta ahora has permanecido siempre bajo la protección de mis ángeles y los malos espíritus del mundo no han podido acercarse a ti. Sin embargo, cuando estés entrada en años y seas más madura, tendrás que resistir con tu propia fuerza al mundo malo y a sus veleidades para que con esto, según mi orden inalterable, establecido para todos los seres, ganes terreno firme, en el cual solo tú podrás acercarte a mí en espíritu y en toda la verdad.
El mundo posee un fuerte poder sobre el hombre porque el mundo en su mayor parte es dominado por el infierno. Al alma le cuesta muchas luchas encarnizadas para no ser devorada por su propia carne y sangre y por tanto también por el mundo.
Por el gran amor que te profeso, te digo: Verdad es que desde
la eternidad Yo puedo saber todo lo que va ser de un hombre en la madurez, es decir, cuando Yo quiero saberlo; sin embargo, para que el hombre en la madurez de sus años pueda obrar con entera libertad y sin ser turbado, durante tiempo Yo aparto mis ojos de él y no hago caso de sus acciones libres, salvo que él me ruegue encarecidamente que Yo le ayuda en la lucha que libremente lleva contra el mundo. En este caso me preocupo de él, le ayudo a tomar el camino justo y le concedo las fuerzas necesarias para poder luchar contra el mundo.
Yo no quiero ver lo que sucederá contigo en el futuro para que en el tiempo de la tentación te acuerdes de todas estas cosas. También tu ángel guardián te abandonará durante el tiempo mencionado; sin embargo, cuando con tus propias fuerzas hayas vencido enteramente al mundo, entonces se acercará a ti y te servirá en todo. Mi querida Jarah ¿ me has entendido un poco?
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