«Ahora hay algunos y en lo sucesivo habrán todavía más que dirán de mí: « Señor, Señor! » y Yo voy a contestarles diciendo: ¿Por qué me llamáis, extranjeros? No os conozco y nunca os he conocido, porque siempre habéis sido hijos del príncipe de la mentira, de la arrogancia, de la maldad, de la noche y de toda la oscuridad. Apartaos de mí, malditos! y luego habrá muchos llantos y crujir de dientes entre ellos.
Ellos buscarán a su Dios en lejanías y profundidades sin fin, nunca alcanzables, y no lo hallarán porque consideran demasiado sencillo buscarme en su proximidad, es decir, en su corazón.
En verdad os digo: Quien no busca a Dios en su corazón, tampoco le hallará en toda la eternidad.
Dios en sí es el amor omnipotente más puro y más sublime, y por eso solo puede ser hallado por el amor»
Para más información de las obras de Jacob Lorber, visite su página web:
