«A quien en su corazón está conmigo, le acompaño y él también me acompaña. Esto es lo principal. Sin embargo, ¿de qué le sirve a alguno acompañarme en persona en esta Tierra
cuando su corazón siempre está muy lejos de mí por la atracción del mundo material? En verdad te digo que ese está más lejos de mí que todo lo que puedes imaginarte.
Pero quien en su corazón está muy cerca de mí, siempre me queda cerquísima aunque nos separe exteriormente un espacio muchas miles de veces mayor que el que existe entre esta Tierra y las últimas estrellas que tus ojos pueden vislumbrar.
Yo te digo: Quien me ama y cree vivamente que Yo soy aquél cuya llegada esperaban los padres, éste será enteramente una cosa conmigo como Yo soy una cosa con mi Padre en el Cielo. Pues el amor lo une todo; Dios y la criatura serán una cosa por el amor y no hay espacio que pueda separar lo que el amor puro y verdadero ha unido.
Después en el más allá, en mi Reino de los espíritus más puros y de la verdad más perfecta, nunca estarás separado de mi».
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