El Señor: «Buscad en vuestros corazones la sabiduría y la verdadera manifestación de mí: entonces las comprenderéis con facilidad y las retendréis para toda vuestra vida y eternamente.
Cuántas veces os he dicho que para obtener la verdad que os hará libres no empecéis vuestros pensamientos en vuestras cabezas sino en vuestros corazones. ¿Por qué no lo hacéis? Preferís la materia, que no posee nada y nada puede daros»
Dijo Pedro: «Señor, muchas veces procuramos hacerlo, pero no tenemos éxito pensando con el corazón. De vez en cuando no tengo pensamientos verdaderos sino más bien palabras en el corazón, y a éstas no puedo llamarlas pensamientos, como si me pareciera que no se oyen en el corazón después de haberlas pensado en el cerebro»
Dije Yo: «Esto sucede al principio. Practicad y pronto veréis que sois capaces de tener los pensamientos más profundos y más libres en el corazón.
¿Pensáis que el Hijo del Hombre, como ocurre ahora, continuará estando físicamente entre vosotros hasta el fin de esta Tierra, siempre enseñando y haciendo maravillas?
Sí, verdad es que Yo hasta el fin de la Tierra estaré entre los hombres de buena voluntad. Verdad es que Yo estaré con los hombres dándoles consuelo, fuerza, enseñanza y que también haré milagros, y que me manifestaré a todos los que me aman verdaderamente y observan mis mandamientos, aunque no con este cuerpo mortal sino en el cuerpo glorioso y eternamente inmortal».
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