El Señor: «Quien confía en Dios, también Dios confía en él y no le abandona ni le deja perecer. Pero quienes creen que Dios es Dios, pero no confían enteramente en Él porque sus corazones les dicen que no merecen la ayuda de Dios, a éstos Dios tampoco les ayuda pues no tienen confianza en Él, sino solo en sus propias fuerzas y medios, que consideran invulnerables. Dicen: «¡Hombre, si quieres ser ayudado, ayúdate a ti mismo! Pues cada uno cuida de sí primero, o mejor, cada uno quiere llevar el agua a su molino y dejar en seco al del vecino» Y hasta que él se haya provisto, el pobre, que necesita, perecerá.
Pero Yo os digo: Si primero cuidáis de vosotros, entonces seréis abandonados por Dios y estaréis desprovistos de su bendición y de su ayuda segura. Dios no creó al hombre por egoísmo sino por amor puro. Por consiguiente los hombres deben corresponder totalmente a este amor que les dio su existencia».
Para más información de las obras de Jacob Lorber, visite su página web:
