Respondió Sarah: «Sólo Tú eres el Señor, el amor ilimitado. y la sabiduría misma, y lo que Tú haces está hecho sabiamente; sin embargo, no es culpa mía amarte tan intensamente y por tanto quererte poseer para mí sola. Señor perdónaselo a mi corazón infantil»
Dije Yo: «Esto es totalmente justo. Quien no me ama celosamente, como tú, y quien en su corazón no quiere poseerme exclusivamente solo a mí, ya no tiene el verdadero amor vivo para conmigo. Y en el caso de que no tenga este amor, entonces tampoco tendrá en sí la abundancia de la vida: porque Yo soy la vida verdadera en el hombre originado en su alma por el amor para conmigo, y este amor es mi espíritu que se halla en cada hombre.
Quien por ejemplo despierta su amor para conmigo, despierta también su espíritu dado por mí a él, y como este espíritu soy y debe ser Yo mismo, como fuera de mí eternamente no hay otro espíritu de la vida eterna, jamás puede morir ni ser destruido ni siquiera por mi omnipotencia, porque él es una cosa conmigo.
A quien en el mundo tiene reparo en amarme abiertamente sobre todas las cosas, también Yo tendré reparo en amarle ante todos los cielos y en despertarle para la vida eterna en el día del juicio final».
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