De la enseñanza del Señor sobre el alma:
f) Guia del alma humana hacia la perfección
El Señor: «El hombre, tal como viene a este mundo, depende
enteramente de la voluntad e intelecto propios, pues su alma está completamente separada de la Omnipotencia de Dios. Si mediante la enseñanza de sus padres u otros maestros sabios conoce a Dios y se dirige a Él con fe, pidiéndole ayuda y apoyo, entonces empezará a fluir la energía divina desde todos los Cielos, y el alma del hombre logrará un entendimiento que aumentará cada vez más su amor a Dios.
Entonces someterá su propia voluntad a la Voluntad de Dios que ha conocido, uniéndose así con su Espíritu y, poco a poco, gracias al Espíritu de Dios que está en ella, se vuelve tan perfecta como perfecto es el Espíritu divino.
Aun así, seguirá siendo totalmente libre y autónoma. Cada alma perfecta está penetrada por una misma Verdad: la Luz del amor de las almas a Dios y al prójimo. Mientras entre los hombres haya disputas, peleas y guerras, se encontrarán muy lejos del Reino de Dios y no podrán entrar en él, hasta que maduren por completo en paciencia, humildad y mansedumbre, y en el verdadero amor al prójimo.
Pero una vez que lo hayan logrado y hayan llegado así en su interior a la verdad procedente de Dios, entonces todas las disputas, peleas y guerras acabarán eternamente».
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