La visión espiritual
El Señor: «Es preciso añadir algunas palabras sobre la visión
interna destinadas a quienes andan mis caminos y quieren saber por propia experiencia hasta qué punto el alma se puede desarrollar en el cuerpo. No se trata de enseñar cómo se pueden obtener facultades especiales, milagrosas o mágicas, ni tampoco de dar recetas para aspirar a eso, sino de indicar la manera cómo se pueden superar las diversas dudas del corazón que siente el alma mientras aún no haya moderado la carne. Éste es el verdadero objetivo: volverse independiente de la carne y sus apetitos, dudas y errores, para que el alma, tras la muerte física, pueda entrar libre y totalmente independiente en el verdadero mundo y sentirse a gusto en él.
No hace falta subrayar que cuando las ataduras de la carne se van soltando, la vida del alma se manifiesta por sí sola. Todos los que escuchan mi Palabra pero todavía no sienten nada de esta vida interior del alma, aún se encuentran muy atados por los vínculos de la carne; pues escuchan la Palabra pero no la practican.
El que se libera de estas ataduras, tendrá una visión clara sobre los hombres y la naturaleza; primero sólo imaginándose que su facultad de observación es muy aguda, aunque en realidad sea consecuencia del espíritu que empieza a reaccionar para tener más libertad. Después el hombre se acostumbre a mirar en su interior, es decir, a reconocer las imágenes que percibe su visión espiritual de manera independiente a sus ojos carnales. Entonces, si permanece en el amor hacia Mí y sigue edificando sobre esta base, pronto obtendrá las facultades espirituales que vosotros llamáis "clarividencia". Pero esta no es una propiedad
mágica del alma sino una facultad muy natural, a la que el alma se puede negar igual que vosotros, en la carne, os podéis negar a desarrollar diversas facultades.
En el caso de enfermedades en las que frecuentemente se produce una separación pasajera del alma y su cuerpo, la vida del alma en un mundo que el cuerpo desconoce no resulta nada extraordinario para ella. En este estado se produce una clarividencia que, a causa del cuerpo debilitado, resulta ficticia y presenta muchas imágenes falsas. Muchas fantasías que surgen en estas ocasiones no son otra cosa sino imágenes que corresponden al mundo de las almas... Corresponden porque el espíritu no comunica con el alma mediante palabras sino transmitiéndole ideas completas, en tanto que en el proceso de la comunicación por palabras, antes hay que convertir laboriosamente las ideas en secuencias de palabras.
Desarrollar la comprensión de este lenguaje, cuyo nombre "lenguaje de correspondencias" os es por lo menos conocido, no
solamente resulta muy útil durante el transcurso de la vida terrenal, sino que es incluso muy necesario porque, después de la muerte física, el alma se sentirá en el reino de los espíritus como un extraño que entra en un país totalmente desconocido, cuyo idioma ignora y donde le cuesta mucho esfuerzo hacerse comprender. La única diferencia es que los habitantes de este nuevo país comprenden al extranjero, mientras que él no los comprende a ellos. Estos tendrán que adaptarse de nuevo a las pesadas ataduras de la vida del visitante para volver a servirse del torpe lenguaje del hombre físico, al que se han desacostumbrado, que sólo permite comunicarse mediante palabras y no por secuencias de pensamientos.
Por eso, las personas que han evolucionado espiritualmente lamentan muchas veces la falta de palabras para poder expresar sus sensaciones convenientemente, y también el hecho de ser incapaces de reproducir, mediante la escritura o el lenguaje, el pensamiento tal como el espíritu lo comunica al alma en un vuelo, cosa que no sería posible si no existiera este lenguaje del espíritu en imágenes rápidas y secuencias de ideas.
Hay mucho más de lo que las palabras y la escritura pueden transmitir. ¡Que nadie piense que la mejor elocuencia o la mejor
escritura son lo más brillante con lo que el alma de un hombre se puede comunicar! Porque sólo son tentativas del espíritu para permitir al alma que participe en todo aquello que mora en él, oculto pero sumamente perfeccionado. ¡Que nadie crea pues haber logrado algo especial cuando se le considera como un maestro de esos medios exteriores de comunicación! Sólo es un pobre chapucero ante la riqueza y abundancia del maestro interior que no despliega sus dones al exterior.
El trabajo de todo el que quiera aprender el lenguaje más perfecto mediante mi Fuerza y el amor hacia Mí, consiste en seguirme en el camino que Yo enseño. Pues Yo he andado el mismo camino durante mi vida terrenal en la carne y tuve que pasar laboriosamente etapa por etapa, igual que otro hombre cualquiera.
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