El camino hacia la unión con el espíritu
El Señor: «Procurad sobre todo desarrollar, fortalecer y vivificar
vuestros sentimientos ante la vida, según mi Enseñanza... Sentid con el El pobre su miseria y aliviad sus necesidades conforme vuestras posibilidades... Consolad a los que estén tristes y vestid a los desnudos... Alimentad a los hambrientos y saciad a los que tengan hambre y sed... Ayudad al máximo a los enfermos... Liberad a los prisioneros y predicad mi Evangelio a los espiritualmente pobres...
Todo esto elevará vuestros sentimientos y vuestro ánimo hasta a los Cielos. Vuestra alma, por medio de este verdadero camino de vida, podrá unirse pronto y fácilmente con su espíritu procedente de Dios, participando también de toda su Sabiduría y su Poder...
Todo esto tiene mucho más valor que saber muchas cosas del mundo y ser al mismo tiempo una persona insensible ante sus
semejantes, una persona que por la falta de sentimientos más vivos manifiesta que todavía está muy lejos de la verdadera vida en el espíritu.
Yo os digo: El espíritu, lo único vivo en el hombre, es amor puro y el sentimiento más tierno y eternamente benévolo. Por lo tanto, quien procura integrar y cultivar cada vez más en su alma egocéntrica este amor y estos sentimientos, se vuelve más fuerte, valiente y dócil, y desarrolla la unión cabal del espíritu con el alma. Y cuando el alma se ha convertido en puro amor y sabiduría conforme a su sentimiento más tierno y benévolo, entonces ya se ha unido completamente con su espíritu y posee todas las maravillosas facultades de vida y existencia del espíritu. Esto es, de hecho, algo que vale más que haber cursado todas las escuelas de los sabios del mundo manteniendo la rigidez y falta de sentimientos.
Por eso, olvidaos ya de vuestras inútiles investigaciones sobre la diversidad de las apariencias, sus relaciones, y sus causas y efectos en el mundo. Con ellas vuestra alma no adelantará un solo palmo hacia la verdadera meta de la vida ni en cien años; así no podrá llegar a un verdadero conocimiento interior, sino sólo a uno exterior, fragmentado en conocimientos superficiales e hipótesis ciegas de las que nunca saldrá un conocimiento y una iluminación ordenada y coherente. En consecuencia, el alma buscará ansiosamente de manera continua, de lo cual poco provecho habrá para la verdadera salvación de la vida».
El Señor: «Si el hombre por su entendimiento comprende claramente todo lo que es bueno y verdadero, pero su corazón está todavía apegado a muchas cosas mundanas, entonces tendrá que sostener muchas luchas bastante fuertes aún dentro de su propio mundo, hasta arrancar estas tendencias de su corazón y de la voluntad del mismo. Después amará y querrá únicamente lo que según su entendimiento es bueno y verdadero.
Cuando el amor, la voluntad y el entendimiento penetrado de toda verdad se hayan unido en una actividad concertada, entonces el hombre habrá llegado al renacimiento del espíritu procedente de Dios en su alma. Y habrá entrado en el primer nivel del Poder de Dios en él, lo que ya le permitirá hacer milagros».

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