Advertencias sobre la reconciliación
El Señor a Pedro: «Se entiende por sí mismo que en este mundo tiene que haber juicios severos para purgar grandes crímenes contra los derechos humanos, de lo contrario nadie tendría seguridad en su vida diaria. Pero los pequeños delitos que los hombres cometen frecuentemente, deberían ser resueltos ante el juzgado de un corazón misericordioso y conciliador, así no se convertirán en crimenes mayores y más graves. En verdad os digo que robos, asesinatos y homicidios, no son otra cosa a fin de cuentas sino consecuencias de delitos de menor importancia cometidos por el egoísmo y la presunción, que con el tiempo se han ido envileciendo».
El Señor a Zorel: «Quien confiesa sus defectos, se arrepiente de ellos y hace penitencia con verdadera humildad viva de su corazón, me es más grato que noventa y nueve justos que nunca han necesitado hacer penitencia. Por eso, ven a Mí, amigo mío, que estás dispuesto a arrepentirte; pues en ti reina el sentimiento correcto de la humildad que desde el principio de los tiempos me agrada más que él de los justos que claman en su corazón: "Hosanna, Dios en las alturas" ínunca hemos profanado tu nombre santísimo a causa de un pecado cometido conscientemente''. Eso es lo que dicen. y en justicia tienen derecho a hacerlo, pero no por ello lo tienen a mirar a un pecador con ojos de juez y a huírle como a la peste.
Por eso ven a Mí y Yo te ensenaré el Único camino verdadero de la Vida, del Amor y de la verdadera Sabiduría que emana de él. Mira, amigo mío, el camino que lleva a la vida del espíritu, es estrecho y está lleno de espinas. Y esto significa que todo lo enojoso, amargo y desagradable que te pueda suceder en esta vida con los hombres, haz de combatirlo con toda tu paciencia y mansedumbre... y al que te hace el mal, no se lo devuelvas sino hallo contrario; así acumularás ascuas ardientes sobre su cabeza. Al que te golpea, no se lo pagues con lo mismo; es mejor recibir aún otro golpe suyo para que se mantenga y la concordia entre vosotros pues únicamente en la paz puede prosperar el corazón y el espíritu desarrollarse en el alma.

|