El portal a la Abnegación
El Señor a Matael: «En verdad, Yo os digo: Nadie llegará a Mí si
no es el Padre quien le conduce. Si queréis llegar a Mí, debéis estar instruidos por el Padre, es decir, por el Amor eterno a Dios. Debéis ser perfectos como el Padre en el Cielo. Sabed que ni una gran cantidad de conocimientos ni tampoco la experiencia más amplia os llevarán a esta meta sino sólo el amor vivo a Dios y al prójimo; ello constituye el gran misterio del renacimiento de vuestro espíritu de Dios y en Dios.
Pero antes, cada cual tendrá que pasar, junto conmigo, por el estrecho portal de la abnegación total hasta que se vuelva lo que soy Yo. Cada cual tendrá que dejar de ser algo particular para poder ser todo en Mí.
Amar a Dios sobre todas las cosas significa entregarse y abandonarse totalmente a Dios. Y amar al prójimo significa igualmente acogerlo de manera total; de otra manera no se le podrá amar nunca de forma incondicional pues un amor a medias no sirve ni al que ama ni al que es amado.
La sabiduría óptima consiste en que lleguéis a sabios mediante el amor más vivo. Sin el amor todo saber es vano. Así que no os esforcéis tanto en acumular conocimientos, sino en amar mucho: el amor os dará lo que ningún conocimiento os podrá dar nunca.
Si os quedarais pasmando de admiración ante mi Poder, Grandeza y Magnificencia, que son inescrutables, ¿de qué os serviría esto ante mis Ojos, si fuera de vuestra casa hubiera hermanos y hermanas pobres, llorando de hambre, sed y frío? ¡Pobre e inútil resultaría toda alabanza de júbilo, honrando y glorificando a Dios, si no se hiciera caso a la voz dolorida de un hermano menesteroso! ¿De qué sirven todos esos suntuosos y ricos sacrificios en el templo, si ante sus puertas está muriéndose de hambre un hermano pobre?
Por eso, ¡es preciso que vuestras miradas se dirijan a la miseria de vuestros hermanos y hermanas pobres a los que debéis ayudar y consolar! Pues más encontraréis en un hermano al que habéis ayudado que si hubieseis viajado a todas las estrellas, alabándome con lengua de serafines.
En verdad os digo que todos los ángeles, Cielos y mundos con toda su sabiduría no os podrán dar en toda la eternidad lo que podéis alcanzar al haber ayudado verdaderamente con toda vuestras fuerzas y vuestros medios a un hermano que estaba en la miseria. ¡Nada llega más alto y más cerca de Mí que el verdadero amor activo!».
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