El amor al prójimo
El verdadero amor al prójimo consiste en hacer a otro todo lo que uno quiere que te hagan a ti.
El Señor a Agripa: «En los dias de este tiempo tan oscuro, el Reino de Dios esta sufriendo violencia y los que quieren poseerlo deben conquistarlo con violencia. Esto significa que resulta muy dificil deshacerse de las viejas costumbres arraigadas que, por la influencia de los estimulos y las tentaciones del mundo, han echado raices en el hombre. Y hay que quitarse de encima el antiguo hombre como a un viejo ropaje, y vestir a un hombre totalmente nuevo con Mi enseñanza».
Mi enseñanza no exige del ser humano mas que la fé en un Dios
verdadero, que le ame sobre todas las cosas como a buen Padre y Creador, y que ame a su prójimo como a si mismo. Sin embargo, no basta con que Me reconozcais y creais que Yo soy el Señor, sino que también tenéis que actuar conforme os enseño. Pues sólo mediante los hechos el hombre se asemejará a Dios. Y obrar segun mi Enseñanza no será dificil para todo aquel que Me ha reconocido y Me ama más que a todo en el mundo. El que Me ama asi, ya Me lleva espiritualmente en su corazón y ha conseguido con ello la perfección de la vida, es decir, la plena semejanza a Dios, y la vida eterna en toda su gloria».
El Señor a Cirenio: «Esta es la explicación práctica de todos los Mandamientos de Moises y de todas las profecías de los profetas: Amad a Dios como a vuestro Padre eterno sobre todas las cosas y, a vuestros hermanos y hernanas pobres y frecuentemente enfermos, amadlos en todas circunstancias como a vosotros mismos. Entonces seréis perfectos como Él mismo, y verdaderos hijos de alma sana del Padre eterno en los Cielos, que es a lo que estais llamados. Quien no alcanza la perfección del Padre en los Cielos, no llegará a Él y nunca se sentara a su mesa».
El Señor a Zorel y a otros: «Para quien de todo corazón es un amigo de los pobres, Yo también seré un amigo y un hermano verdadero, en la vida temporal y eternamente; y no necesitará que otro sabio le enseñe la sabiduría interna porque Yo la pondré plenamente en su corazón. El que ama a su hermano pobre, a su prójimo, como a si mismo, y no echa afuera a una hermana pobre, no importa de que clase ni de qué edad sea, con él estaré Yo mismo en todo momento y Me manifestaré a él con toda fidelidad. Le diré a su espiritu lo qué es el amor, y este llenará toda su alma y su boca. Entonces, lo que él hable o escriba, será hablado o escrito por Mí para todos los tiempos.
Pero el alma de los duros de corazón será poseida por los malos
espíritus que la corromperán y la convertirán en un alma animal,
forma con la que se manifestará en el Más Allá.
Dad de buen grado y abundantemente; pues tal como repartis, asi se os dara a vosotros. Un corazón duro no podra ser penetrado por mi Luz de Gracia, sino que en él habitaran las tinieblas y la muerte con todos sus terrores. Sin embargo,un corazón manso y tierno pronto y fácilmente será penetrado por mi Luz de Gracia que es sumamente sutil y suave. Entonces Y0 mismo entraré en tal corazón con toda la plenitud de mi Amor y Sabiduria. Podéis creerlo, porque estas palabras son Vida, Luz, Verdad y Obra consumada, cuya realidad ha de reconocer cualquiera que se deje guiar por ellas».
El Señor a Matael: «El amor verdadero, noble y razonable al prójimo es en esta vida terrenal la mas fiable vara de medir para examinar hasta qué punto el alma es pura. Por lo tanto, ¡usadlo!, y podréis cosechar frutos plenos de bendiciones para los graneros de la vida eterna en la Luz de mi Espiritu».
El Señor a un posadero: «Un pobre que viene del extranjero es cien veces mas pobre que un nativo, quien puede encontrar fácilmente ayuda de los que ya conocen su miseria; pero el forastero pobre es parecido a un niño pequeño que no puede expresar sus penas a nadie sino llorando. Por eso sed misericordiosos con los forasteros, y también vosotros seréis acogidos en el Cielo con misericordia. Porque para el Cielo todavia sois hasta ahora forasteros accidentados en vuestro camino terrenal hacia él. En verdad quien ayuda a un forastero sin provecho propio, por puro amor al prójimo, ya en esta Tierra es un gran amigo de Dios, parecido a los angeles del Cielo, y tiene la plenitud del Reino de Dios en su corazón».
El amor al prójimo es el camino al Amor a Dios. Puesto que el hombre Jesus cumplió este mandamiento hasta el último detalle, también creció en El el Amor a Dios, de manera que pudo incorporarse totalmente a Él. El pecado no tuvo poder alguno sobre Él, porque su intención fue andar el camino del amor al prójimo desde el principio visible, que se manifiesta por las obras externas, para continuarlo por el camino interno invisible, el del Amor a Dios.

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