La doble facultad del entendimiento
El Señor a Robert Blum: «Toda persona tiene una facultad cognoscitiva doble: una extrema que se manifiesta en la cabeza - en la mente - que de por si es la morada del intelecto exterior del alma. Con ésta facultad nunca se podra comprender ni asimilar la naturaleza divina porque fue dada al alma precisamente para que el espiritu dentro del alma estuviera separado de ella temporalmente. Si un alma pretende buscar y encontrar a Dios unicamente mediame esta facultad negativa, entonces, cuanto más insiste por este camino, tanto mas se alejara de Él.
Pero el alma dispone aún de otra facultad cognoscitiva que no mora en el cerebro sino en el corazón: se trata de la psique que consiste en una voluutad absolutameute autónoma, en el amor y en una fuerza imaginativa que corresponde a estos dos elementos psíquicos. Una vez que ésta haya recibido y asimilado una noción de la existencia de Dios, en seguida tal conocimiento es abarcado por el amor y agarrado por la voluntad. Este proceso de "ser agarrado" ya es una primera manifestación de la fé. Gracias a esta fé viva, el verdadero espiritu se despierta y la examina, la reconoce y la acoge inmediatamente. En seguida se manifiesta como una luz poderosa proveniente de Dios, penetra en el alma y la envuelve completamente en su luz. Y esta luz es la verdadera fé mediante la cual toda alma puede volverse bienaventurada. ¿Has oido alguna vez algo acerca de esta única verdadera fe?».
«No, esta clase de fé me es totalmente desconocida. Ademas, eso de pensar con el corazón me parece totalmente imposible». «Se comprende. Para poder pensar con el corazón, hay que practicarlo. Este ejercicio consiste en despertar el amor a Dios siempre de nuevo. De esta manera se fortalece y amplia el corazón, y los lazos del espiritu se van aflojando poco a poco, con el resultado que su luz podrá desarrollarse libremente y cada vez más. Cuando la luz del espiritu comienza a iluminar el recondito sitio vital del corazón, en el contorno infinito de su fuero interno surgen y se acentúan cada vez más nítidos los tipos primarios puramente espirituales, para que el alma los pueda contemplar. Y mira, esta contemplación del alma dentro de su corazon es una nueva forma de pensar. En este fuero interno el alma percibe nuevas nociones y nuevos conceptos inimaginables. El horizonte de su visión se ensancha con cada latido del corazón. Las piedras de escandalo desaparecen a medida que el intelecto mundano se retira. Entonces ya no pedirá pruebas, porque la luz del espiritu ilumina las formas internas de tal manera que ya no proyectan sombra alguna por ningun lado. De manera que todo lo que pudiera suscitar la menor duda, será eliminado para siempre.
En esta fe encuentra también aquella fuerza extraordinaria de la que hablan los Evangelios dos veces.

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