La cámara interior de la vida en el corazón y su correspondencia
El Señor: «La pequeña camara positiva de vida en el corazón, en su aspecto físico, es, por cierto, la parte menos llamativa de todo el cuerpo pues esta en una gran oscuridad y nunca le llegan los rayos del sol. Hasta los mismos hombres, pese a que les da la vida y es el origen de ella, ni la conocen ni la tienen en consideración.
Incluso si se hablara de ella a los intelectuales del mundo, seguro que dirian: "¿Como es posible que la firme naturaleza de la vida de un hombre pueda depender de tal particula apenas perceptible?". De lo que se deduce claramente que incluso los intelectuales mas renombrados del mundo desconocen por completo su propia fuente de vida... ¡Cuanto más aún un hombre menos culto!
Sin embargo, todo hombre que quiera conocerse verdaderamente a si mismo y a Dios, ha de introducirse mediante la mayor humildad y docilidad en esa pequeña cámara, devolviendo espiritualmente purificada la vida que ha recibido de ella. De esta manera el hombre va ampliando la cámara de vida de su corazón y la ilumina por completo. Una vez que lo haya hecho, también el corazón entero se va iluminando y, desde él, todo el hombre. Este se reconoce así mismo y , por ello también a Dios, porque solo entonces. puede percibir y observar como la vida, emanando de Dios, fluye a esa cámara y ahi se va acumulando, formando una vida totalmente libre y autónoma.
De modo que en esta pequeña cámara mora el Espiritu de Dios. Y cuando el alma del hombre entra en ella mediante la verdadera humildad y obediencia, tal como el amor de un hombre justo entra en el Amor eterno, no creado, de Dios, entonces el alma se une con el Espiritu eterno de El y este con el alma creada; y en ello consiste el renacimiento del alma en el Espíritu procedente de Dios.
Y para que supierais cómo tiene que proceder un hombre recto para que la magnificencia de la plenitud —de la vida- pueda entrar en su interior, Yo mismo lo he hecho para vosotros, como ejemplo claro y como indicación del camino en el marco del gran hombre de la Creación. He venido a esta tierra porque, segun mi Orden etemo, ella corresponde precisamente a esa pequeña cámara positiva de vida en el corazón, y para entrar, por mi Magnificencia y mediante ella también, la vuestra, en todo el Poder del Cielo y de la Tierra.
Escrito esta que ya desde la etemidad estuve dentro de mi pleno Poder y de toda Gloria. Pero aún asi, no fui un Dios visible y palpable para ningún ser creado, ni siquilera para el ángel mas perfecto. Cuando quise volverme visible, por ejemplo para Abraham, Isaac y Jacob, entonces, excepcionalmente para este fin, llené a un ángel con el Espiritu de mi Voluntad, de manera que representará mi personalidad durante un cierto tiempo. Pero a, partir de ahora, Yo soy un Dios visible para todos los hombres y angeles, habiendo preparado para ellos una vida verdaderamente perfecta, eterna y totalmente libre. En esto consiste pues mi gran Magnificencia y, por consiguiente, también la vuestra».

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