Sobre la ciencia de la correspondencia
El Señor a un faríseo: «El oír, ver, sentir, pensar, hablar y escribir del Espíritu son de otra naturaleza que los de los seres humanos del mundo natural, porque las condiciones de vida del espíritu y del alma son muy distintas a las del cuerpo físico. Por esto, para que un hombre natural pueda comprender lo que un espíritu hace y habla, hay que presentárselo mediante la antigua ciencia de la analogía.
Si los hombres han perdido esta ciencia por su propia culpa, ellos mismos son los que han interrumpido la comunicación con los espíritus de todas las regiones y todos los Cielos. Y ya no pueden comprender el Espíritu de la Escritura, ni se dan cuenta de que la letra es materia muerta que no puede revivir a nadie, sino que es sólo el sentido interno oculto el que, siendo él mismo vida, puede animarlo todo.
Si lo entendéis, entonces intentad sobre todo que el Reino de Dios se haga vivo y completamente activo en vosotros. Así volveréis a tener acceso a la ciencia de las analogías entre matería y espíritu sin la cual no podréis comprender en la profundidad de la verdad viva ni a Moisés ni a ningún profeta, y la falta de fe los inducira a toda clase de dudas y pecados.
Por eso, ¡esforzaos ante todo en renacer lo más pronto posible en el espíritu para que se os abra la vista! De lo contrario no escaparéis a los miles de peligros que os acechan y que amenazan hundiros».
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